Cuando me incorporé a la construcción pensé que no me gustaría. Luego comprobé que no era el monstruo que creía, aseguró María Mercedes Mayor Díaz, técnica de obra de la Empresa de Construcción y Montaje de Pinar del Río, en la víspera del Día del Constructor Cubano.
En declaraciones a la ACN, esta mujer de 54 años, los últimos 35 de ellos dedicados a la supervisión de obras en la provincia más occidental de Cuba, aseveró que se trata de una experiencia muy bonita, sobre todo por el impacto para la población de cada trabajo.
Cuando ves levantado lo que estaba en planos, es una satisfacción enorme; por eso me esfuerzo porque todo salga bien.
Obras como el hospital provincial Abel Santamaría Cuadrado y el Materno Justo Legón Padilla me llenan de regocijo, por los beneficios para la población. Además porque yo también fui una de las atendidas en esos lugares, luego de su terminación hace algunos años, indicó.
Este 5 de diciembre se celebra en Cuba el Día del Constructor, en homenaje a Armando Mestre Martínez (1927-1956), asaltante del Moncada y expedicionario del Granma; y María Mercedes constituye una de esas personas a las cuales agasajar, por su dedicación constante.
Un día normal es muy agitado para mí; todo el tiempo escuchas: “técnica, hace falta esto, técnica, hace falta lo otro”, muy ajetreado.
A veces quisiera que llegue la noche para descansar. Pero cuando estoy en la casa quiero volver a ver si se termina lo empezado el día anterior. Esa es la vida del constructor, detalló.
El Día del Constructor Cubano fue instituido a propuesta de Fidel Castro en el año 1972, en ocasión del III Congreso de los Constructores y en homenaje a Armando Mestre.
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