Sistema de salud cubano, la calma después de la tormenta

La llegada de un bebé es motivo de regocijo para la familia, pero cuando el hilo del destino nos tensa este suceso, el apoyo del sistema de salud cubano es la calma después de la tormenta.

El  primer año de vida de Anthony Pérez Bergara y Leidanys Hernández Sanjudo transcurrió en las salas de cuidados intensivos del Hospital Pediátrico Provincial Pepe Portilla.

La historia de estos infantes evidencia las bondades del sistema de salud la mayor de las antillas.

Ambos niños están traqueostomizados y necesitan de condiciones especiales para su cuidado.

La doctora Maritza Pérez Moreno, funcionaria de atención primaria en Los Palacios, comenta que Anthony presenta síndrome de West y Leidanys síndrome de Werdnig-Hoffman.

El niño disfruta hoy de la calidez de su hogar con la seguridad de tener a su disposición lo que necesita para el tratamiento, una realidad que agradece su familia.

“Tengo que agrdecerle mucho a Salud Pública. Desde que mi niño estuvo en el hospital hasta hoy, el personal de la dirección municipal estuvo pendiente de todo. Tuve las condiciones necesarias para mi bebé y siguen haciendo lo posible por ayudarme”.

Yudeivys Bergara Pérez madre de Anthony

Leidanys Hernández Sanjudo aún se encuentra hospitalizada pero el retorno a casa está más cerca y las condiciones para ello están siendo aseguradas.

Estoy agradecida porque vivimos muy lejos del policlínico y con el panel solar se que si se va la corriente, a mi nieta no le pasará nada y que cuando vuelva tendrá todo lo que necesite.

Leidelisia González González, abuela de Leidanys

Anthony y Leidanys son niños palaceños que encuentran en el sistema de salud cubano los medios para hacer más duradera su vida.

Pinar del Río
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