Las prácticas de turismo rural, asociadas a las fincas donde se promueve la agrobiodiversidad, crecen en Pinar del Río.
Al mundo de las tinieblas, es uno de los senderos interpretativos del Parque Nacional Viñales, que bordeando el Valle, tiene su parada final en la cueva de Palmarito.
Es común, durante el trayecto encontrar cientos de turistas en bicicletas, caballos o a pie, ejercitándose en contacto directo con la naturaleza.
Todos emprenden la ruta sin saber que en la finca agroecológica La sabrosa cabra, los espera un lago natural donde refrescar, después del intenso ejercicio físico.
Disfrutar en el lago es el colofón a una aventura que anuncia al mundo que Cuba es un sitio seguro y una plaza ideal para el turismo de naturaleza, que tiene en Viñales, un paraíso.
Agroturismo junto a los campesinos locales
Clement Mauran es francés y cuenta que compartir con la población local, es una manera de viajar. Llegó acompañado de su familia y todos comparten labores en la finca La Armonía del Valle de Viñales.
“Conocemos otros cultivos y aprendemos a trabajarlos, así compartimos con los campesinos de la zona, es nuestra forma de hacer turismo”.
Melissa Vidal comparte todos los días el trabajo en la finca La Armonía. La joven que estudió Osteopatía en Francia, descubrió que su verdadera pasión es el trabajo en el campo y por eso comparte las labores de la tierra.
“Es mi manera de aportar. Me gusta experimentar nuevos cultivos y que todo esté sembrado. No soy turista, soy alguien que viene a compartir con los cubanos su vida y a colaborar”.
Como ellos, cada día se suman más extranjeros a la práctica del turismo rural en Viñales, una forma de compartir saberes, trabajo y solidaridad.