Bolton se fue y el mundo toma apenas un respiro

John Bolton se fue y el mundo respira con alivio. Es curioso, además, ver como los mismos lobos de su camada enseñan los dientes y ríen la partida del piolín sangriento que recalentó el sofá rosado de la Oficina Oval, mientras vendía a Trumpete sus sueños de conquistas, a punta de pistola.

Bolton deja un sabor amargo en buena parte del planeta, donde quiso meter sus mostachos para que de algún modo, el complejo militar industrial, los Goldman Sachs, los Rothschild y demás grupos de poder que pagan el estatus, cobraran los dividendos por la elección del gobierno más incoherente que jamás tuvo América.

El caso es que Bolton se fue y cada persona en este mundo con aficiones de gurú, tuvo razón: llegó, furibundo, abusivo, desechado por otras administraciones que en su momento pensamos fueron las más desalmadas- en verdad lo fueron- y no perdió tiempo para enemistar el trumpismo con el resto del planeta.

Bolton se fue y el trumpismo no entiende de camaraderías

Sus bravuconerías comenzaron a opacar el “Show Trump” y eso, el Magnate no se lo permite a nadie.

Cierto, el trumpismo no es sinónimo de camaradería, pero John Bolton fue el catalizador de cuanta bronca se armó este año, por lo que, el título de, “Artífice del caos” lo tiene bien ganado.

Hay quienes aseguran, que no fue despedido porque se le fuera la mano con Venezuela, o por sugerir aplicar a Kim la fórmula de Gadafi, sino porque sus bravuconerías comenzaron a opacar el “Show Trump” y eso, el Magnate no se lo permite a nadie.

El caso es que se le vio con un maletín de cuero, engafado y caminando rumbo a casa, mientras los medios publicaban la fotografía de un Pompeo sonriente que parecía decir- aliviado- “Se fue la espina Bolton”.

Bolton es y será siempre partidario de las acciones violentas: no podemos ignorarlo como uno de los personajes decisivos en la fatídica Guerra del Golfo pero, Trump no necesita por el momento ninguna conflagración bélica, sino un éxito rimbombante en política exterior, uno de esos que la actitud belicosa del Piolín no le permitía; motivo más que suficiente para ponerlo de patitas en la calle.

Bolton y ciertos fracasos

Pero no todo fue por el show mediático el motivo de la estampida: también hay objetividades como el fracaso de Bolton en Irán, o su exclusión el pasado mes de mayo de la asesoría frente a Corea del Norte. ¿Para qué lo necesitaban? ¿Para poner malo aquello?

El mayor fiasco de Bolton fue su papel para desestabilizar a la nación venezolana. El exasesor viajó a las naciones latinoamericanas para agudizar el ilegal bloqueo económico, financiero y comercial contra Venezuela, sumado al Cantinflas de turno, el tristemente célebre Guaidó.

¿Qué pasará ahora que Bolton se fue? Es difícil pronosticarlo, porque las cosas de Trump son así, impredecibles. Lo más seguro es que aparezca un perro igual, – ya tiene diez candidatos- con diferente collar, sin bigotes, cabeza más proporcionada e iguales efervescencias injerencistas. Bolton se fue, pero el fantasma guerrerista continúa en la Casa Blanca

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