Las recién finalizadas Fiestas Populares en Pinar del Río de 18 al 21 de julio reunieron a cientos de personas que cada noche acudieron a las diferentes áreas para recrearse.
Los paseos de carrozas y comparsas, uno de los mayores atractivos de la celebración, contaron con mejores propuestas de diseño y vestuario que en ediciones anteriores, fundamentalmente encaminadas a seducir a los más pequeños.
Si bien los infantes no podían disfrutar todo el espectáculo artístico por la extensa duración, si pudieron bailar y entretenerse desde el inicio de la mañana.
Las ofertas gastronómicas durante los cuatro días se mantuvieron estables, entre ellas la comida criolla y la aclamada cerveza que podían adquirir en los puntos de venta estatal a los precios acostumbrados.
En la última jornada, el conocido carnaval infantil se sumó a la fiesta por el día de los niños en Pinar del Río. El desfile no estuvo a la altura de los nocturnos, en esencia porque no contaron con un vestuario atractivo y colorido que opacó coreografías y el talento de los pequeños.
Las opciones de la gastronomía fueron variadas y a costos módicos, sobre todo el gustado helado y las confituras.
Otra de las atracciones esenciales estuvo en los equipos mecánicos, que por sus precios y posición geográfica impidió un disfrute pleno y hasta incomodó a quienes tenían que atravesar el sitio después de la lluvia.
Las fiestas populares en Pinar del Río por su nominación no se acercan a los anhelos de muchos, sin embargo la mayoría les llaman carnaval aunque no sea tal el derroche de creatividad y fantasía.
Está demostrado que cuando hay empeño, responsabilidad, y entusiasmo, sí puede mejorar cada julio como ha sucedido en este y en otros años.
Leer también: Día del niño en Pinar del Río a ritmo de carnaval





