El Royal Artillery Barracks fue testigo de un antillano al más puro estilo de una película del oeste. Apuntaba raudo y veloz, daba en el blanco, y pensaba en el próximo objetivo. Rondas tras rondas; tiros tras tiros se fabricó esta bala dorada, e igualó el record mundial (34) para rondas finales. Un estímulo al sacrificio y a la constancia en un deporte que lleva tres ciclos aportando al medallero. Y que, de a poco, se ha inmiscuido entre los baluartes en citas multideportivas.
Para Leuris no fue a la tercera, sino a la cuarta el regalo olímpico.Sidney, Atenas, Beijing... Londres. El Big Ben, los autobuses de dos pisos, las cabinas telefónicas todos vieron coronarse al cubano, ante la estupefacta mirada de los aficionados.
Sin dudas, un resultado que llega de la nada, pero con mil camiones de felicidades para el pueblo y, por supuesto, para nuestro flamante campeón olímpico. El tiro definitivamente dio en la diana. Justo cuando todo parecía derrumbarse. Llegó Leuris "y mandó a parar".
Para el indio Vijay Kumar (30) y el chino Feng Ding (27) fueron las medallas de plata y bronce, respectivamente.
Tomado de: www.cubadebate.cu