Profesional que con la experiencia de 40 años en el oficio comenta sobre el enlace entre el hombre y la realidad, ese nexo al que denominamos periodismo.
¿Hoy constituye un peligro para la ética periodística la concepción de la información como mercancía?
Buscando la espectacularidad del titular, conseguimos mayor número de lectores, y en definitiva esa es la meta de los periódicos y no podemos vivir de espaldas a la realidad, pero la ética debe mediar en esta relación de la información y el mercado.
Estoy en contra de la prostitución del periodismo, este oficio sirve para que el ser humano se reconozca, para que sepa en qué sociedad vive y sobre todo hacia dónde se dirige. La noticia es un vehículo de socialización que debe ser tratado con ética.
¿Cuál es la frontera entre los mensajes bellos pero banales y la información útil y atractiva?
El periodismo debe atender lo que es importante sin descuidar lo interesante. A veces lo llamado banal es atrayente y por ello debe ser tratado en los medios.
Una información pierde utilidad si está mal expresada. Algunos tienen el criterio de que la forma cuenta poco a la hora de expresarnos y creen que con decir la verdad es suficiente, y al descuidar la forma se pierde el atractivo del contenido.
¿Considera que está en crisis el periodismo interpretativo en nuestro país?
El periodismo interpretativo en Cuba prácticamente no se utiliza, y no solo está en crisis esta variante, sino el periodismo en general. Nuestro oficio sufre los mismos vicios y defectos de la sociedad. Si ella se mejora el periodismo tiene que mejorar.
Aunque si la sociedad se abre y avanza y el periodismo es retenido en la inanidad, en el ejercicio de algo sin valor, entonces habrá una contradicción que no solo afectará a la prensa, sino que la matará.
¿Cuáles son las fortalezas de esta profesión en Cuba?
El periodismo cubano tiene una realidad muy viva, llena de elementos contradictorios que merecen ser reflejados en las páginas de un periódico, en la pantalla de la televisión. Tenemos la labor de acompañar el reordenamiento, la rectificación de la sociedad. Para realizar esta tarea hay profesionales talentosos y bien preparados que lamentablemente no son utilizados en todo su potencial. La prensa solo necesita que la dejen hacer lo que tiene que hacer.
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