Desde que se inició en la ganadería, hace más de una década, Víctor Planes siempre se vio obligado a compartir el trabajo en el campo, con largas jornadas de espera para entregar la leche que aportaban sus vacas. “A pesar de que ordeño a las cinco de la mañana, el camión del combinado lácteo no llegaba hasta el mediodía".